
Junto a la ventana de mi habitación juvenil, comencé a leer sus poemas. Primero, los sonetos redondos y fuertes de "El Rayo que no Cesa". Sus versos valientes, sinceros y hermosos, se me fueron clavando en el alma y despertando en mi la adoración y el entusiasmo por este extraordinario cantor del pueblo. Después, "Peritos en lunas", "Vientos del pueblo", "El hombre acecha" y el maravilloso "Cancionero y romancero de ausencias". Todo ello me pareció una manera sublime de hacer poesía.
Mas tarde me interese por su vida y compre su biografía que leí entusiasmada, reflexiva y detenidamente. Pocos poetas, con tan pocos medios, han sabido elevar la poesía a la altura que lo ha hecho este cabrerito de Orihuela.
El treinta de octubre de este año se cumple el centenario de su nacimiento y todos los homenajes que se le hagan a este gran poeta del pueblo, hecho de raíces y de tierra del pueblo, son pocos para recuperarlo y levantarlo hasta donde se merece su vida y su obra.
La injusticia tremenda de su temprana muerte, aquella inercia del odio que segó su vida y su extraordinario caudal creativo, nos debería motivar hoy para recordar sus versos y su compromiso social.
Lo que inserto a continuación es el único documento sonoro que se conserva con la propia voz de Miguel Hernandez. Canción del esposo soldado, recitado en Rusia, en un viaje que hizo a este país. La Canción del esposo soldado es una sublime carta de amor escrita desde la guerra a la mujer amada que quedo en la casa familiar, mientras el poeta combate en el frente de guerra, intentando justificar los motivos de su lucha.
primero, escuchad la elegia mas bella y sobrecogedora escrita en lengua castellana