lunes, 16 de marzo de 2009

PESCUEZA O EL GOZO DE LA SENCILLEZ


A veces ambicionamos grandes cosas, sin darnos cuenta que, quizá, la verdadera felicidad este en lo sencillo, en lo humilde.

En estos pequeños pueblos de Extremadura se percibe la grandeza de la sencillez.

Apoyado en el silencio de la mañana se atisba el despertar de la primavera y camino por la calles solitarias de Pescueza acompañado por una algarabía de pájaros que adornan de trinos corales los tejados del pueblo. En el reloj de la torre suenan la campanadas de las doce y las cigüeñas, cual centinelas en sus nidos, coronan la espadaña del campanario, mientras hacen el gazpacho sonoro del mediodía. Me encuentro con tía Alicia y tía Miguela y surge, espontáneo, el saludo ameno y la palabra cálida: "que buen día tenemos hoy", " ya va haciendo calor", "haría falta que lloviese algo-tercia Florencio, que pasa con el carretón, llevando agua para las ovejas-vendría bien para los pastos y para el ganado".

Es agradable contemplar los entornos naturales de Pescueza, en estos días del pórtico primaveral. caminar hasta el Pantano de Pilambres para ver el deambular alegre de aves por sus orillas, o bajar a la Aceña de Tio Amancio entre los bellos roquedos y paisajes paralelos al Arroyo del Canchalón, hasta conquistar los paisajes fluviales de las aceñas presididos por el cauce caudaloso y sonoro del eterno Alagón, o llegarnos a la frondosa vega de la Rivera de Fresnedosa y recorrer la Heredad de la Iglesia, vigilada por el misterioso Cerro Virote y donde el sábado, 18 de abril, celebraremos nuestra sencilla y familiar romería de San Marcos.

Las encinas y los antiguos huertos cercados de pizarra se hacen protagonistas en los alrededores cercanos, por donde podremos apreciar los nuevos colores y calores de la primavera.

En estos días en que el sol comienza a apretar bueno es hacer tambien un recorrido por las típicas y antiguas fuentes artesanales de la localidad, y aliviarse con algún que otro trago de agua fresca. Ya en una carta de 1793, escrita por Don Domingo Sanchez Colmenero se habla de ellas: "El pueblo de Pescuezai tiene de bueno las aguas que son de las mejores que ay en 6 ó 8 leguas en contorno". Y asi, caminando por las estrechas callejas, enmarcadas en antiguas paredes de pizarra, podemos ir desde la Fuente "Jerrá" hasta el Pozo "la Piedra", pasando por el Pucieron, la Fuente "Techá" y la Fuente Alegría.

Disponer de motivos para el encuentro afectivo, donde dejar a un lado del olvido las pequeñas barreras que nos dividen, es un sencillo tesoro para la humilde convivencia cotidiana de estos pueblos.

Por que en estas aldeas extremeñas, hechas a la puerta y a la orilla del campo, vamos aprendiendo a dejar a un lado la ambiciones lejanas, para mirarnos las manos y los ojos, para disfrutar de la cercanía, de la sencillez, para ver y contemplar, mejor y mas cerca, las cosas sencillas de la naturaleza.

7 comentarios:

Amigo de la Dialéctica dijo...

Hola amigo Cruz:

Cuanta razón tienes, que certeza encierran tus palabras. Un post muy adecuado y certero. La verdad es que "A veces ambicionamos grandes cosas, sin darnos cuenta que, quizá, la verdadera felicidad este en lo sencillo, en lo humilde".

Recibe un muy fuerte abrazote amigo.

Ruth dijo...

¡Buenas noches Cruz!

Que cosas más preciosas las que se pueden percibir, notar y sentir, en nuestra querida tierra.

Que contarte, esta tarde en una breve escapada a un pueblecito cercano, que hermosura, que privilegio poder divisar los pueblecitos cercanos y a la vez lejanos, en la impresionante sierra de Gredos, en la cual apenas queda nieve, y empieza a hermosear un verdor espectacular.

He podido disfrutar de la hermosura de los cerezos ya floridos, que en algunas fincas ya destellan, y desentonan de los tonos mayoritarios, haciendo que la vista no pueda despistarse.

De pequeños y sencillos lugares está repleta nuestra Extremadura, desde el norte hasta el sur, pero como siempre digo en la sencillez está la hermosura.

Un abrazote y preciosa entrada.

Andres de Pescueza dijo...

Muy bien Cruz. Desde la lejanía tus palabras hacen que uno se sienta cercano. A ver si vas a verme el huertino del Pucierón, lo tengo casi lleno de cosas. Si se dan bien ya las probaremos.
El fin de semana pasado disfruté un montón mientras esta sembrando, pasó por allí medio pueblo dando buenos consejos. Después me dí un paseo por las callejas y es como cuando estas viendo una película real con muchos recuerdos incluidos. Me paré un buen rato para observar las cigüeñas y su lucha por los espacios. Consiguieron hacer el nido al lado del reloj en esa mañana partiendo de dos o tres palitroques. Si luego acabas tomándote unas cervzas acompañado de buena gente. ¿Qué más se puede pedir?

Cruz Diaz dijo...

Hola Javier, Ruth y Andres.

Gracias por visitarme.

Javier en el disfrute de esa sencillez esta el compartir la pequeñas cosas cotidianas que nos ayudan a ser feliz.

Ruth: Tu demuestras tu sencillez por que tus palabras reflejan la emocion y la belleza de lo sencillo.

Andres: Tu pescozanía esta mas que demostrada, lo que ocurre es que, a veces, las circunstancias y la personas nos ponen obstaculos para desarrollar la sana ambicion en pro de nuestro pueblo, pero que no cunda el desánimo. Se que disfrutas con las cosas de tu pueblo, igual que Venancio y otros muchos. Ahora disfrutas con el huerto del Pucieron. Me alegro.

¡Ah!, totalmente de acuerdo con la última entrada de tu blog. ¿Que tendran que ver los coj.. pa comer trigo?

Un fuerte abrazo a los tres.

Nieves dijo...

Nada más se puede añadir. he sentido la primavera, he oido el cantar de los pájaroas... y hasta mí ha llegado el calorcito de Pescueza.

Si puedo, el sábado disfrutaré de todo ello en directo.

Y es que Extremadura es Extremadura, hermosa y bella, llena de encantos.

Nos vemos. Besines. Nieves.

...amanece...que...no...es...poco dijo...
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Cruz Diaz dijo...

Hola Nieves.

Gracias por visitar este rincon, por comentar mis cosas y apreciar la sencillez de un sencillo pueblo como Pescueza.

Nos vemos el sábado.