viernes, 23 de octubre de 2009

EL MARRANO DE SAN ANTON

Nos fuimos por la Hurdes, hicimos un alto en las Mestas y seguimos por las Batuecas hasta subir al impresionante mirador de la Peña de Francia. Al volver nos detuvimos en la Alberca y, despues de pasear por sus típicas callejuelas, nos sentamos en una terraza de la Plaza a tomar unas cañas. Mientras degustábamos las consumiciones, disfrutando del entorno, vimos, con sorpresa aparecer en la plaza un cerdo que paseaba tranquilamente entre la mesas, las sillas y la gente, dando cuenta de los restos y desperdicios que iba encontrando a su paso. El cerdo, fue durante el tiempo que permaneció en la plaza, la curiosidad de niños y mayores, las cámaras fotograficas dirigian continuamente sus objetivos hacia el animal y la gente le tocaba y acariciaba sin que este se inmutase lo mas mínimo. Interesados por semejante y raro acontecimiento preguntamos sobre ello a un vecino del pueblo que nos contó la siguiente historia:
Los festejos relacionados con la tradición del marrano de San Antón comienza cada año el 13 de junio, festividad de San Antonio, cuando el cerdo, atado por una de sus patas a la escultura en honor del animal, es bendecido por el párroco y soltado por las calles del pueblo con una campanilla colgada del cuello para que sea alimentado por los vecinos y los miles de turistas que visitan este municipio.
El cochino ibérico, que suele pesar unos 20 kilogramos cuando se le suelta, se sacrifica en enero después de ser subastado con un peso aproximado de 150 kilogramos.
El dinero recaudado en la subasta se entregaba antiguamente para cubrir las necesidades de la parroquia o para pagar un sueldo al sacerdote, mientras que en la actualidad se entrega para proyectos de organizaciones no gubernamentales.
Los albercanos lo ven como "un animal especial" y entre la historia y la tradición se entremezcla la leyenda, que reza que todo el que ose maltratar al animal será pasto de una maldición: perder la libido de por vida.
Para los turistas, la peculiaridad de ver un cerdo dócil caminando por las calles del pueblo, tumbado al sol en cualquier rincón y que además come de la mano de cualquiera, supone un atractivo más de esta singular localidad de la Sierra de Francia.
La tradición del "marrano de San Antón" se remonta a la baja Edad Media cuando en La Alberca vivían árabes cristianizados que levantaban los recelos de la Inquisición, que tuvo en este pueblo una sede.
Una forma de hacer ver al Santo Oficio que el pueblo era cristiano y cumplía los preceptos era potenciar iconos de esta religión, como el cerdo, al contrario de lo que ocurre en la fe musulmana.Como podeis ver, el pobre cerdo se quedó de piedra cuando este individuo se encaramó en sus delicados lomos.

2 comentarios:

Juan dijo...

Me parece una tradición interesante, fuera de toros y vaquillas.
Para el día de la vaquilla de Pescueza se podían soltar tres o cuato marranos, no muy grandes y untados de manteca y el que los coja, para él.
Muy buena la instantánea del individuo a lomos del verraco, pero más que a un caballista me recuerda a Valentino Rossi.

Cruz Diaz dijo...

Juan, de acuardo contigo en sustituir las vaquillas por los marranos.
En cuanto al individuo, ahora que lo dices, es verdad que tiene pinta de piloto de cerdos G. P.